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¿Trastorno del Lenguaje? O ¿Niños mimados?

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En muchas ocasiones hemos escuchado a personas que dicen, “ese niño habla así porque es muy mimado” o “habla así porque es muy aguaguado”, y probablemente eso nos ha hecho preguntarnos ¿es mi culpa que mi hijo tenga trastorno del lenguaje? ¿acaso lo he mimado tanto que causé su trastorno? Y la respuesta es, No, pero si podemos influir positiva o negativamente en su lenguaje.

Como se menciona en el artículo “Que es el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)” en este mismo blog, el TEL ahora llamado Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL) de acuerdo a nuevos estudios y actualizaciones, tiene una carga biológica, por cual un niño o niña con este trastorno está predispuesto al mismo, y probablemente antes que él, algún familiar ya lo tuvo y o lo tendrá.

¿Por qué podemos influir en este trastorno? Porque esta condición, es modificable por su ambiente. Esto tiene que ver con el proceso de desarrollo del lenguaje del ser humano, el cual se da a partir de la interacción del niño o niña con su entorno. El lenguaje se desarrolla desde el nacimiento, en una escala de habilidades y acontecimientos que se van dando a medida que crecemos e interactuamos con el ambiente y las personas. Los niños con trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL) presentan ciertas barreras, por las cuales naturalmente no desarrollan el lenguaje de sus pares de la misma edad. Como personas adultas podemos hacer mayores sus barreras o podemos ser facilitadores del progreso de su lenguaje.

Cómo padres y familiares influimos negativamente en el desempeño lingüístico de niños con trastorno del lenguaje, por ejemplo, cuando entregamos todo a los niños antes de ser solicitado por ellos, ya que, de esta forma, no favorecemos la intención comunicativa, que es cuando ellos saben que deben emitir sonidos o palabras para poder comunicarse y obtener algo de la otra persona. Otra situación que no favorece el lenguaje, es repetir las palabras producidas erróneamente por ellos, si bien ellos no lo hacen intencionalmente, nosotros debemos dar el modelo correcto, repitiendo la palabra que él dijo correctamente, si él o ella nos dice “papato” debemos decirle ¿quieres el zapato?.

Para que los niños aprendan a decir palabras, estas deben ser significativas, es decir, deben ser cotidianas para ellos y deben entender su significado. Es por ello que aprender tempranamente verbos funcionales como “dame, toma, vamos, quiero” es muy útil ya que estos pueden ser utilizadas en diferentes contextos, esto ayuda a que sean repetidas de manera funcional. Enseñar el significado de las palabras que queremos que digan es importante, ya que generalmente los niños pueden comprender más de lo que pueden expresar verbalmente. Por lo tanto, si comprende que “manzana” es la fruta roja que está sobre la mesa, será mucho más fácil para ellos producir la palabra con el paso del tiempo.  No olvidemos que el aprendizaje de los niños se da a partir del juego, por lo tanto, es importante saber utilizar estas instancias en favor del desarrollo del lenguaje para poder superar las barreras que presentan. Los niños con trastorno del desarrollo del lenguaje deben ser atendidos tempranamente por profesionales del área, al igual que las familias deben ser asesoradas por los mismos.

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